Hay veces que se me olvida sonreír

No hace mucho iba en el metro, como de costumbre, jugando con el móvil y escuchando música. Cuando vi que el señor que tenía sentado al lado se quedaba mirando mi pantalla.

Yo, sin darle mayor importancia, continúe leyendo el Twitter y contestando mensajes de WhatsApp, cuando a los pocos minutos, el señor me preguntó: “¿No me vas a dejar leer eso de sonreír?”. Al principio, me quedé extrañada, no sabía de lo que me estaba hablando. Pasados unos segundos recordé mi fondo de pantalla; una foto de Charles Chaplin, con la siguiente frase:

“Nunca te olvides de sonreír, porque el día que no sonrías será un día perdido”.

Le mostré la pantalla del móvil, para que pudiera leer la frase. Cuando terminó, el hombre se quedó reflexionando unos minutos, y después, me preguntó: “¿Hay veces que se te olvida sonreír?”. Yo me quedé un poco desconcertada sin saber qué responder. Y luego le dije: “A veces, por eso llevo esa frase en la pantalla. Siempre es bueno recordarlo, y por lo menos al mirarlo, sonrío”.

Continuamos hablando un par de paradas más, y al despedirme de aquel hombre, le dije: “No se olvide de sonreír”.

Al bajarme del vagón, me quedé pensando. Se me quedó marcado ese momento. Esa pregunta. “¿Hay veces que se te olvida sonreír?”. Pues sí, hay veces en las que se me olvida algo tan simple. Y no es que tenga motivos para no ser feliz, porque no los tengo; sino que muchas veces siento dentro de mí una sensación de vacío que no sé qué es lo que me falta, cual puede ser la pieza que complete el hueco que me queda por rellenar.

Sin embargo, y tras pensarlo un poco cada día, no puedo pasarme 24 horas sin sonreír, siempre hay un motivo, por pequeño que sea.

A todas las personas que me hacen sonreír cada día, estén o no estén. Gracias.

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