He perdido la ilusión

Abril: iniciando nuevos proyectos, un millón de planes por hacer, la cabeza llena de historias bonitas que contar y ganas infinitas de transmitir al mundo lo feliz que se puede ser si haces lo que te gusta.
Julio: estrés, desilusión, cabeza llena de ‘y si…’, mil decisiones que tomar… Y los días pasan sin que apenas pueda saborearlos, ni disfrutar de las cosas buenas que me dan, simplemente las horas pasan y yo con ellas. La misma rutina y la misma sensación de querer que el día acabe cuanto antes.

Hace unos meses hablaba con una amiga y le decía: “últimamente siento que la vida está pasando sin mí, y que no estoy haciendo nada”. A lo que ella me respondió: “¡Claro que estás haciendo cosas! Vas a trabajar, haces voluntariado, y luego vas a clases de inglés y al gimnasio. ¿¡Qué más quieres hacer!? ¡Si no tienes tiempo!”.
No sé si ella entendió lo que quería decir, pero me dio exactamente la respuesta correcta: “No tenía tiempo”. Pero no me refiero a tiempo para hacer otras mil cosas más en las 8 horas restantes del día, sino tiempo para dedicármelo a mí. Y para dedicárselo a todas esas pequeñas cosas que alimentan mi ilusión de seguir caminando en la misma dirección.
Muchas veces estamos tan metidos en nuestra vorágine diaria que no nos damos cuenta de que la vida nos come. Y por ese motivo, hay muchos factores a nuestro alrededor que nos hacen perder la ilusión; y hablo tanto a nivel profesional como personal… Creo que en el momento en que sentimos eso, deberían saltar todas las alarmas.
Por suerte, aunque un poco tarde, me he dado cuenta. Y creo que es fundamental que te pares en este mismo instante, y pienses en si realmente estás viviendo la vida o te está viviendo ella a ti.
Cuando sientas que ya no te motiva tu trabajo, es el momento justo de cambiarlo. Cuando sientas que la relación con tu pareja se ha estancado en un punto sin retorno, es el momento de que toméis caminos separados. Cuando sientas que estás a un paso de alcanzar lo que más deseas, es el momento de arriesgar; y si sale bien o mal es lo de menos. Cuando tu cuerpo y tu mente te dicen que necesitan desconectar, es el momento de hacer las maletas.
Este año sé que mi cabeza y mi cuerpo necesitan unas vacaciones, necesitan no pensar en nada más que en disfrutar del momento presente, y de las personas con las que haré cada viaje de este verano. Porque ni ellos ni yo nos merecemos que mis pensamientos estén en otra parte que no sea ese instante. Y estoy completamente segura, de que este será el punto de inflexión que necesitaba.
Porque tengo ilusión por mis amigos, tengo ilusión por todo lo bueno que está por llegar, tengo ilusión por volver a sentir las mariposas que te destrozan el estómago, tengo ilusión por vivir, por disfrutar, por aprender, por equivocarme… Tengo ilusión por ilusionar. Y solo espero que, esa ilusión, no me la quiten nunca.

 

“- La ilusión no se come, – dijo ella -.

-No se come, pero alimenta, – replicó el coronel -”.

Gabriel García Márquez

1 comentario

  1. Nada, ni nadie te puede quitar esa ilusión si tienes paz interior. Tú vales mucho y puedes conseguir todo lo que te propongas. Besitos

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