Que nadie te corte las alas

Hoy es el día de mi cumpleaños. Y llegados a este punto, me ha dado por plantearme si realmente estoy haciendo todo lo posible por llegar a dónde realmente quiero estar. No quiero ser una más de esas personas que se conforma con todo lo que tiene, y que no pone remedio a  las cosas que no le dejan ser feliz.

El otro día, Bertín Osborne le preguntaba a David Bustamante, que si realmente él había llegado ya hasta la cima de todos sus sueños, o aún le quedaba algo más por hacer. Y me encantó su respuesta: “Cuando sientas que has tocado techo, siempre tienes que empujar un poco más porque todavía puedes subir más alto”. Creo que nunca tenemos que conformarnos, es decir, creo que no debemos de acomodarnos en la zona de confort y vivir siguiendo siempre la misma rutina, creo que es muy necesario que sepamos que, fuera de esas cuatro paredes de comodidad, se encuentra siempre lo mejor. Que uno no puede ser más alto, más guapo o más delgado, sin moverse de donde está, pero tampoco puede ser más feliz o mejor persona si no deja de hacer siempre lo mismo.

Que no es bueno aguantarse porque “es lo que hay”, que no tenemos que seguir siempre las normas porque “es lo correcto”, que solo nosotros podemos hacer de nuestra persona una persona única e íntegra en cada una de sus facultades. Que es muy importante ser feliz, y sobre todo, nunca dejar que nadie nos corte las alas, porque somos nosotros los que decidimos lo alto que queremos volar.

Y yo, cada día tengo más claro a lo alto que quiero llegar, y ya estoy en el camino. Siempre hay que soltar el lastre que nos pesa para poder seguir avanzando, y hablo de todo, de relaciones, de amistades, de trabajos, de jefes, de rutinas…

Cada vez me doy más cuenta de que la vida solo es una, y que hay que aprovecharla bien. Que ya está bien de obedecer las normas porque es lo que hay que hacer, que hay que salir de los convencionalismos, y que cada día es el día perfecto para hacer todo lo que siempre has querido hacer. Que las metas es mejor que sean a corto plazo, para no distraernos mientras las alcanzamos. Que todo en pequeñas dosis sabe mejor, aunque te deje con las ganas. Que la vida hay que beberla a sorbitos pequeños, para que dure, pero hay que disfrutar cada trago como si fuera el último. Que los amigos de verdad son los que se cuentan con los dedos de una mano, y que el que no aporte, que se aparte. Cada uno es mayorcito para saber por quién merece la pena arriesgar.

Y como me decía uno de mis amigos en su felicitación, si por algo me caracterizo, es porque cada paso que doy es siempre con las cosas muy muy claras y llena de positivismo, aunque todo parezca una locura, os prometo que en mi cabeza tiene sentido. Y es el sentido que yo le quiero dar. Porque tengo muy claro hacia dónde me dirijo, y sé que si trabajo cada día, dando pequeños pasitos, la meta estará a la vuelta de la esquina, cuando menos me lo espere.

“Porque de vez en cuando en vez de hacer lo correcto, merecemos hacer lo que nos hace felices”.

1 comentario

  1. Como el título va sobre vuelos dejo mi comentario volando y sigo flotando como esas hojas caídas mecidas por el viento, por eso de que estrenamos otoño.
    Espero que sigas con tu vuelo. . . ese en el que nadie corte tus alas.
    ¡Felicidades!

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